
Siempre he pensado que las obras públicas deben ser austeras, deben regirse por los principios básicos de eficacia, eficiencia y economía...Pues bien, algunos mandatarios, como es el caso del expresidente de la Diputación Provincial de Castellón, Carlos Fabra, no es así.
No solo hace obras, como un aeropuerto, en el que no vuelan aviones, de momento, con un gasto sobredimensionado,no solo en la infraestructura, sino también con más de 30 millones en publicidad.
El aeropuerto de Castellón, es un ejemplo de megalomanía, que choca de bruces con el mensaje de "austeridad" que está difundiendo el Partido Popular desde que llegó al poder.
Si obras son amores, el ejemplo es el mejor mensaje y trabajos megalómanos como la célebre escultura, desde mi punto de vista, puede ser calificada de obscena, en los tiempos de crisis, paro y recesión, por no decir que son propias de otras épocas, menos democráticas.







Obras son amores, las de Pepiño Blanco que es todo un campeón.